Si podemos ver la realidad desde la perspectiva de la Mente Universal se trascienden todas las polaridades que experimentamos habitualmente. Desde la Psicología Transpersonal se habla de que todos los roles de drama cósmico tienen sólo un protagonista que es la consciencia absoluta. Esta también es la única verdad esencial sobre la existencia revelada en las antiguas Upanishads hindúes. Ello encuentra una hermosa expresión artística en el poema del maestro budista vietnamita Thich Nhat Hahn titulado «Llamame por mis verdaderos nombres«:

No digas que partiré mañana porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente; llego a cada instante para ser el brote de una rama de primavera,

para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles que aprende a cantar en su nuevo nido,

para ser una oruga en el corazón de una flor,

para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

 

Todavía estoy llegando para reír y para llorar, para temer y para esperar,

pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte de todo lo que vive.

 

Soy el efímero insecto en metamorfosis sobre la superficie del río,

y soy el pájaro que cuando llega la primavera llega a tiempo para devorar ese insecto.

 

Soy una rana que nada feliz en el agua clara de un estanque,

y soy la culebra que se acerca sigilosa para alimentarse de la rana.

 

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos, con piernas delgadas como cañas de bambú,

y soy el comerciante de armas que vende armas mortales a Uganda.

 

Soy la niña de doce años refugiada en un pequeño bote, que se arroja al mar tras haber sido violada por un pirata,

y soy el pirata cuyo corazón es incapaz de ver y amar

 

Soy el miembro del Politburó con todo el poder en sus manos,

y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre a mi pueblo, muriendo lentamente en un campo de concentración.

 

Mi alegría es como la primavera, tan cálida que abre las flores de toda la Tierra.

Mi dolor es como un río de lágrimas, tan desbordante que llena los cuatro océanos.

 

Llámame por mis verdaderos nombres 

para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,

para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

 

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres

para que pueda despertar y quede abierta la puerta de mi corazón, la puerta de la compasión.

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Santi Perich

Psicólogo Col.12669 con una consulta situada en el centro de Sabadell.

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