Durante largo tiempo hemos creído que la masturbación es incorrecta porque no tiene ningún fin externo visible. Biológicamente, no promueve la procreación; emocionalmente, no favorece la relación; socialmente, no conduce la libido al vinculo social…

Nuestras maneras habituales de considerar la masturbación (su inhibición) proceden del punto de vista de la civilización. La preocupación introspectiva, los sentimientos de culpa, el conflicto psicológico…se consideran simplemente la voz de una autoridad que prohibe, un super yo.

Sin embargo, la masturbación puede ser comprendida de un modo autónomo y desde dentro de su propio modelo arquetípico. No ha de ser condenada ni como comportamiento sustitutivo para los que están solos y aislados, ni como comportamiento regresivo para los adolescentes, ni como retorno periódico de fijaciones edípicas, ni como compulsión fisiológica carente de sentido que ha de ser controlada por las correspondientes prohibiciones que son las relaciones personales, la religión y la sociedad.

De la misma manera que la masturbación nos conecta con la naturaleza y el instinto ( el dios Pan como cabra), también nos conecta con la parte superior de dicha función instintiva: la autoconsciencia. Dado que se trata de la única actividad sexual que se lleva a cabo en solitario, no debemos juzgarla tan sólo en términos del servicio que rinde a la especie o a la sociedad. En lugar de ello, podríamos reflexionar sobre su utilidad para la cultura interna y la creatividad. Al intensificar la interioridad con el gozo -y con el conflicto y la vergüenza- y al reavivar la fantasía, la masturbación, ofrece placer genital, mundo imaginal y desafío para el individuo como sujeto psíquico. Sexualiza la fantasía, lleva al cuerpo a la mente, intensifica la experiencia de la consciencia y confirma la poderosa realidad de la psique introspectiva – ¿acaso no fue inventada para el solitario pastor que tocaba la flauta por los cerrados espacios interiores y que reaparece cuando nos abandonamos a la soledad?- . Al implicar al dios Pan (de la naturaleza), la masturbación devuelve la perentoriedad y complejidad de la naturaleza al «opus (obra) contra naturam (naturaleza)” que es la creación de alma.

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Santi Perich

Psicólogo Col.12669 con una consulta situada en el centro de Sabadell.

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