CG Jung concebía al sí mismo como la unión de los opuestos y como el centro de la Psique. El yo, como nuestra parte consciente observa escrupulosamente las manifestaciones del sí mismo y se armoniza con ellas. Las partes de la Psique que no guardan relación con el yo corresponden a lo inconsciente, tanto personal como colectivo.

Podemos decir que la psique consiste entonces en el yo, que es consciente, y en los complejos y arquetipos, que son inconscientes. En este sentido el yo es el centro de la consciencia y el sí mismo, el centro de toda la personalidad. El sí mismo es también el arquetipo de la totalidad, esta totalidad se refiere a la unión de las partes conscientes e inconscientes de la personalidad. Este proceso de unión y unificación de los opuestos (yo-inconsciente) acontece bajo la tutela del sí mismo.

El sí mismo es el centro de la personalidad incluso antes del comienzo del proceso de individuación (hacer consciente la experiencia tanto exterior como interior). En este sentido sólo apunta a la totalidad simbólicamente, pues la unión real de lo consciente y lo inconsciente es el trabajo de toda una vida. Llamamos sí mismo latente a este estado anterior a la unión y sí mismo manifiesto cuando avanza en su expresión. El si mismo y su transformación desde su estado latente al manifiesto son el foco esencial del modelo espiritual de Jung.

El yo debe ocuparse de la dificilísima tarea de transformar la condición psíquica interior (escuchando sus figuras internas y dándoles el lugar correspondiente) y fortalecer al sí mismo. Ha de trabajar y esforzarse en aprender a reconocer el sí mismo y en encontrar formas de conferirle la energía y el poder que exige.

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Santi Perich

Psicólogo Col.12669 con una consulta situada en el centro de Sabadell.

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