En este breve articulo seguimos a Meister Eckhart (Mistico de la edad media) y sus sugerentes palabras. Reflexionemos y sintamos alguno de sus escritos:
Ningún recipiente puede contener dos tipos diferentes de líquidos. Si contiene vino, no puede contener agua; además el recipiente debe estar totalmente limpio i vacío. De igual modo si deseas recibir a Dios y al gozo divino tienes que sacar las criaturas ( los hombres, tus construcciones) fuera de ti. “Vacíate para ser llenado. Aprende a no amar para así aprender a amar. Apártate para que seas llamado de vuelta”. Lo que va a acoger y ser receptivo , tiene que estar vacío.
Los maestros dicen: si al percibir y ver el ojo tuviera un color en sí, no podría ver ni su propio color ni el resto de colores. Pero ya que carece de color, reconoce todos los colores. El ojo, al no tener un color en sí, en realidad los tiene todos en el sentido verdadero, pues disfruta de ellos con gusto y con gozo. Por ello, cuanto más perfectas y puras sean las potencias del espíritu, más perfecta y más extensamente acogen lo que perciben; y se unifican y se funden mejor con aquello que reciben. Las potencias superiores del alma – que estan desnudas de toda materia y no tienen nada en común con las cosas- reciben directamente a Dios mismo, en toda la amplitud y plenitud de su ser.
Nuestro Señor dice: “Bienaventurados los pobres de espíritu”. Pobre es quien no tiene nada; pobre de espíritu quiere decir que, de la misma manera que el ojo es pobre y desnudo de color y, sin embargo es receptivo a todos los colores, así también el pobre de espíritu está receptivo a todos los espíritus, y el espíritu de todos los espíritus es Dios. Y el fruto del espíritu es amor, gozo y paz. Desnudez y pobreza, no poseer nada estar vacío transforma la naturaleza.
Si deseas realmente buscar y hallar la felicidad y el consuelo perfectos en Dios, procura despojarte de todas las criaturas y del consuelo que proviene de ellas. Cuando nada puede consolarte sino Dios, entonces Dios sí te consolará. Mientras te consúele lo que no es Dios, no lograras alivio ni aquí ni en el más allá.
Si Dios tiene a bien conceder lo que pido, lo tomo y lo disfruto; si Dios no desea otorgármelo, entonces me apaño sin ello, por razón de la misma voluntad Divina, ahora en negativa, y así lo acojo yo, sintiendo la carencia de ello. (En cualquier caso) ¿Qué tengo que perder yo? En verdad, en verdad, recibimos a Dios más verdaderamente en la carencia que en la posesión, ya que cuando alguien recibe algo, es la cosa misma lo que hace sentirse bien y reconfortado. Pero si no recibe nada, entonces no tiene nada, no encuentra nada y no conoce otra cosa que le regocije que Dios mismo y la voluntad Divina.